Preguntas y Respuestas
¿QUE ES LA
MIASTENIA GRAVE?
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En la miastenia grave,
la debilidad muscular aparece con frecuencia primero en
los músculos de la cara, el cuello y la mandíbula.
Los músculos de los brazos y piernas son afectados
después.
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La miastenia grave (MG) causa debilidad que empeora con el esfuerzo
y mejora con el descanso. La enfermedad apareció por primera
vez en reportes médicos en 1672, pero no obtuvo su nombre,
que literalmente significa "debilidad muscular grave",
hasta la década de 1880.
Médicos en Alemania en el siglo XIX, los primeros que
comenzaron estudios sistemáticos de la enfermedad, notaron
que produce una debilidad que fluctúa, pero que generalmente
progresa con el tiempo. Al no tener conocimientos cruciales sobre
las propiedades de los nervios y músculos, no pudieron
hacer mucho por sus pacientes, muchos de los cuales perdieron
rápidamente las fuerzas y eventualmente murieron de insuficiencia
respiratoria. Aun a inicios del siglo XX, la tasa de mortalidad
de MG era cerca de 70 por ciento.
Afortunadamente, durante los últimos 100 años se
han descubierto gradualmente los orígenes de la MG, y las
perspectivas para personas con la enfermedad han mejorado dramáticamente.
La MG es una enfermedad autoinmune — una enfermedad que ocurre
cuando el sistema inmunológico ataca los propios tejidos
del cuerpo. En MG, ese ataque interrumpe las conexiones entre
nervios y músculos — la unión neuromuscular. Comúnmente
son afectados los músculos que controlan los ojos, la cara,
el cuello y las extremidades.
Gracias a este entendimiento del mecanismo detrás de la
MG, los médicos pueden actualmente tratarla con drogas
que suprimen el sistema inmunológico o que refuerzan las
señales entre nervios y músculos. La cirugía
y otros procedimientos también ayudan en muchos casos.
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La
miastenia grave ocurre cuando el sistema inmunológico
produce anticuerpos que destruyen el receptor ACh (AChR),
un lugar de conexión para el químico nervioso
acetilcolina (ACh). Algunos tratamientos bloquean la acetilcolinesterasa
(AChE), una enzima que descompone la ACh, mientras que otros
son dirigidos al sistema inmunológico.
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Los médicos estiman ahora que, cuando la MG es tratada
apropiadamente, la tasa de mortalidad es cerca de cero. La mayoría
de personas con la enfermedad pueden manejar sus síntomas
y llevar vidas activas, y unas pocas experimentan remisiones que
duran muchos años.
Este folleto proporciona información esencial acerca de
la MG y dos enfermedades relacionadas que afectan la unión
neuromuscular, el síndrome
miasténico de Lambert-Eaton (LEMS) y el síndrome
miasténico congénito (CMS).
¿Qué Causa la MG?
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Normalmente
(A), el sistema inmunológico libera anticuerpos
para que ataquen a los invasores foráneos, como
las bacterias. En enfermedades autoinmunes (B), los anticuerpos
atacan equivocadamente a los propios tejidos de una persona.
En la miastenia grave, atacan y dañan a las células
musculares; en el síndrome miasténico de
Lambert-Eaton, atacan a las células nerviosas que
envían mensajes a los músculos.
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El sistema inmunológico normalmente defiende al cuerpo
contra las enfermedades, pero a veces puede tornarse en contra
del cuerpo, llevando a enfermedades autoinmunes. La MG es tan
sólo una de muchas enfermedades autoinmunes, incluyendo
la artritis y la diabetes tipo I.
En todas estas enfermedades, un ejército de células
inmunes que normalmente atacarían a las bacterias y los
"gérmenes" que causan enfermedades, atacan equivocadamente
a las células y/o proteínas que tienen funciones
esenciales en el cuerpo. En la mayoría de los casos de
MG, el sistema inmunológico selecciona como objetivo el receptor de la acetilcolina — una proteína en las
células musculares que es necesaria para la contracción
muscular. (Ver ilustración).
En la unión neuromuscular normal, una célula nerviosa
le dice a una célula muscular que se contraiga al desprender
el químico acetilcolina (ACh). La ACh se adhiere
al receptor ACh — un poro o "canal" en la superficie
de la célula muscular — abriéndolo y permitiendo
el flujo hacia adentro de una corriente eléctrica que dispara
las contracciones musculares. Estas contracciones permiten a la
persona mover la mano, marcar un número telefónico,
entrar por una puerta, o completar cualquier otro movimiento voluntario.
Aproximadamente el 85 por ciento de las personas con MG tienen
en su sangre anticuerpos contra el receptor ACh. Los anticuerpos
(misiles con forma de Y que las células inmunes llamadas
células-B utilizan para atacar a las bacterias y los virus)
seleccionan y destruyen muchos de los receptores ACh en los músculos.
Como consecuencia, la respuesta de los músculos a las señales
repetidas de los nervios disminuye con el tiempo, y los músculos
se tornan débiles y cansados.
Aproximadamente un 15 por ciento de las personas con MG son seronegativas
para anticuerpos al receptor ACh, es decir, los anticuerpos no
son detectables en su sangre (suero). Recientemente, se ha descubierto
que una gran parte de estas personas tienen anticuerpos a la quinasa
específica de los músculos (MuSK), una proteína
que ayuda a organizar receptores ACh en la superficie de la célula
muscular.
Los científicos desconocen qué dispara la mayoría
de las reacciones autoinmunes, pero tienen unas cuantas teorías.
Una posibilidad es que ciertas proteínas virales o bacterianas
imitan a las "autoproteínas" en el cuerpo (como
el receptor ACh), estimulando al sistema inmunológico a
atacar involuntariamente a la autoproteína.
También existe evidencia que una glándula del sistema
inmunológico llamada timo juega un papel en la MG. (Ver
ilustración). Localizada en el pecho inmediatamente
abajo de la garganta, el timo es esencial para el desarrollo del
sistema inmunológico. Desde la vida fetal y a lo largo
de la niñez, la glándula le enseña a las
células inmunes llamadas células T a diferenciarse
a sí mismas de las demás.
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El timo, una glándula
pequeña en la parte superior del pecho, parece
jugar un papel en la miastenia grave.
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Aproximadamente un 15 por ciento de las personas
con MG tienen un tumor del timo, llamado timoma, y otro
65 por ciento tienen células del timo hiperactivas, una
condición llamada hiperplasia del timo. Cuando el
timo no trabaja adecuadamente, las células T pueden perder
parte de su habilidad de distinguirse a sí mismas de las
demás, haciéndolas más propensas a atacar
las propias células del cuerpo.
¿Quién Adquiere MG?
La MG afecta entre dos y siete de cada 10,000 personas en los
países occidentales. Ocurre aproximadamente una vez y media
más frecuentemente en las mujeres que en los hombres.
La enfermedad puede aparecer a cualquier edad, pero la edad promedio
de inicio en las mujeres es a los 28 años; en los hombres,
es a los 42 años de edad. En aproximadamente un 10 por
ciento de los casos, la MG comienza en la niñez (inicio
juvenil).
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La MG afecta más
frecuentemente a las mujeres que a los hombres y comienza
a una edad más temprana en las mujeres.
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La susceptibilidad genética parece tener un papel en la
MG y en otras enfermedades autoinmunes. La mayoría de estudios
sugieren que si usted tiene un pariente con una enfermedad autoinmune,
su riesgo
de adquirir una enfermedad autoinmune se incrementa — mientras
más cercano el parentesco, más alto el riesgo. Aun
para gemelos idénticos, sin embargo, el riesgo es relativamente
pequeño. La mayoría de estudios sugieren que cuando
un gemelo tiene una enfermedad autoinmune, el otro tiene menos
de 50 por ciento de probabilidad de adquirir la misma enfermedad.
Adicionalmente, las personas que ya tienen una enfermedad autoinmune
tienen un mayor riesgo de desarrollar otra. Se estima que de 5
a 10 por ciento de las personas con MG tienen otra enfermedad
autoinmune, que apareció antes o después del inicio
de la MG. Las más comunes entre ellas son la enfermedad
autoinmune del tiroides, la artritis reumatoide y el lupus eritematoso
sistémico (una enfermedad que afecta a múltiples
órganos).
¿QUE LE SUCEDE A ALGUIEN
CON MG?
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En sus etapas tempranas,
la MG afecta los músculos que controlan el movimiento
del ojo, y los párpados caídos están
frecuentemente entre los primeros síntomas.
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Debilidad y Fatiga
La MG debilita y fatiga los músculos voluntarios del cuerpo
(aquellos que podemos mover a voluntad). No daña la musculatura
del corazón o del tracto gastrointestinal.
En sus etapas tempranas, la MG tiende a afectar
los músculos que controlan el movimiento de los ojos y
los párpados, causando debilidad ocular. En consecuencia,
entre los primeros síntomas de MG se encuentran usualmente
la parálisis parcial de los movimientos del ojo (oftalmoparesis),
visión doble (diplopía) y párpados
caídos (ptosis).
La debilidad y fatiga en el cuello y la mandíbula pueden
también ocurrir tempranamente en la MG. Esta debilidad bulbar — nombrada por los nervios que se originan en la
parte con apariencia de bulbo del tronco cerebral — puede hacer
difícil hablar, masticar, tragar y mantener la cabeza en
alto.
La debilidad bulbar tiende a producir mala articulación
y una calidad nasal al hablar. También puede llevar a episodios
frecuentes de atragantamiento y hacer del comer algo desagradable
y fastidioso.
En la MG generalizada, la debilidad tiende a extenderse
de forma secuencial de la cara y el cuello hacia las extremidades
superiores, las manos y después las extremidades inferiores.
Puede hacerse difícil subir los brazos arriba de la cabeza,
levantarse de una posición de sentado, caminar distancias
largas, subir escaleras o agarrar objetos pesados.
En casos severos, la debilidad puede extenderse a los músculos
del pecho que controlan la respiración.
Curso de la Enfermedad
La debilidad y la fatiga en la MG tienden a fluctuar día
con día, e incluso dentro de un mismo día. Las personas
con la enfermedad a menudo tienen más fuerzas en las mañanas,
después de un sueño completo durante la noche, y
más débiles en las tardes.
A largo plazo, los síntomas de MG generalmente progresan,
llegando a su máxima o casi máxima severidad de
uno a tres años después del inicio en la mayoría
de personas. En más o menos un 15 por ciento de la gente,
la enfermedad se mantiene ocular, pero en la mayoría, se
vuelve oculobulbar o generalizada. Si la enfermedad se mantiene
ocular por tres años, usualmente no se vuelve generalizada.
Una debilidad suficientemente seria como para requerir una silla
de ruedas es casi desconocida en la MG. La mayoría de personas,
con tratamiento adecuado, encuentran que se pueden mantener físicamente
activas.
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La
MG juvenil progresa más despacio que la forma adulta,
y entra en remisión con más frecuencia. |
La remisión, un revés de algunos o de todos
los síntomas, ocurre en aproximadamente un 20 por ciento
de las personas con MG. Usualmente, las remisiones son temporales,
con una duración promedio de cinco años, pero algunas
personas tienen más de una remisión durante sus
vidas. Unas pocas personas han tenido remisiones aparentemente
permanentes, que duran más de 20 años.
Comparada con la MG de inicio en la edad adulta, la MG
juvenil tiende a progresar más lentamente y tiene una incidencia
más alta de remisión. Históricamente, muchos
niños diagnosticados con MG juvenil resultaron teniendo
un CMS.
Los Fármacos y Otras Inquietudes
Muchos fármacos recetados pueden desenmascarar o empeorar
los síntomas de MG. Entre éstas se encuentran:
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Los adultos con MG,
como esta mujer, tienen síntomas fluctuantes y
manejan sus vidas minimizando el estrés y conservando
la energía.
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• relajantes musculares utilizados durante la cirugía
• antibióticos a base de amino-glicosida y quinolona
• antiarrítmicoscardíacos
• anestésicos locales
• sales de magnesio(incluyendo leche de magnesia)
Al tomar una nueva droga recetada por primera vez, conviene consultar
con su doctor acerca de sus posibles efectos sobre la MG. También
puede querer mantener un brazalete o una tarjeta de alerta médica
a la mano para informar al personal médico de emergencia
que usted tiene MG y que ciertas drogas pueden hacerle daño.
El esfuerzo excesivo, el estrés emocional, las infecciones
(desde un absceso dental hasta la gripe), la menstruación
y el embarazo pueden llevar a debilidad incrementada en la MG.
(Ver "Embarazo" para más
información).
Crisis Miasténica
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Judy
Walsh, a la izquierda, recibe apoyo y ayuda de
su esposo y sus hijos durante sus crisis miasténicas. |
Especialmente en las personas con síntomas bulbares o
respiratorios, la MG puede a veces empeorarse hasta llegar a la crisis miasténica, un episodio extremo de debilidad
que culmina en insuficiencia respiratoria y la necesidad de ventilación
mecánica. En algunos casos, los mismos músculos
respiratorios dejan de funcionar, y en otros, la debilidad de
los músculos de la garganta ocasiona el colapso de las
vías aéreas.
Cuando la MG se trata apropiadamente, la crisis es muy poco común.
Y cuando la crisis de hecho ocurre, tiene una buena tasa de recuperación,
gracias a la amplia gama de tratamientos para la MG y la calidad
de la atención respiratoria en la mayoría de hospitales.
A veces, la crisis miasténica puede ocurrir sin previo
aviso, pero a menudo tiene un disparador identificable como fiebre,
infección respiratoria, lesión traumática,
estrés o uno de los tipos de fármaco
mencionados. Si usted tiene MG, debiera mantener estas condiciones
controladas por un médico, y si experimenta dificultad
para respirar o debilidad inusual, debiera buscar atención
médica de inmediato.
Embarazo
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El embarazo puede empeorar
los síntomas de MG en una mujer, y su bebé
puede nacer con MG neonatal transitoria — una condición
temporal.
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En casos poco comunes, el embarazo parece disparar
el inicio de MG. En mujeres que ya tienen MG, el embarazo puede
ocasionar un empeoramiento de los síntomas (usualmente
después del parto, pero a veces durante el primer trimestre);
una mejoría (usualmente durante el primer trimestre); o
ningún cambio, con más o menos la misma probabilidad.
Estas tendencias no son consistentes de un embarazo al siguiente.
Algunos medicamentos para la MG (ver "¿Cómo
se Trata la MG?") son seguros para usarse durante el
embarazo y la lactancia, pero otros no se recomiendan. Si está
planeando convertirse en mamá, debiera consultar a su médico,
y si usted es una madre dando el pecho, consulte al pediatra de
su niño.
Entre el 10 y 20 por ciento de los bebés nacidos de madres
con MG desarrollan MG neonatal transitoria, probablemente porque
los anticuerpos que causan la MG pueden pasar a través
de la placenta. Los síntomas (tales como llanto débil,
dificultad para alimentarse o debilidad respiratoria) a menudo
se detectan dentro de horas a días después del nacimiento,
y el movimiento disminuido puede detectarse dentro del vientre.
Como implica su nombre, la MG neonatal transitoria es solamente
temporal. La mayoría de bebés requieren medicamentos
y cuidado de apoyo, pero usualmente se recuperan por completo
dentro de dos meses después de haber nacido. La debilidad
permanente o la recurrencia de MG más adelante en la vida
son extremadamente poco comunes.
¿COMO SE TRATA LA MG?
Se dispone de muchos fármacos y procedimientos para tratar
la MG, cada uno con ventajas y desventajas definidas. Las drogas
conocidas como inhibidoras de colinesterasa proporcionan
alivio de los síntomas al bloquear la acción de
la acetilcolinesterasa e incrementar la cantidad de acetilcolina
en la unión neuromuscular.
Los fármacos inmunosupresores pueden usarse para
atacar la enfermedad en su origen, pero aumentan la susceptibilidad
a las enfermedades infecciosas y la mayoría de ellas acarrean
otros efectos secundarios potenciales serios.
Los beneficios y riesgos de estos tratamientos deben ser evaluados
entre sí y contra las necesidades del paciente. Su doctor
o el director de la clínica MDA pueden ayudarlo a determinar
qué tratamientos son apropiados para usted.
Inhibidores de Colinesterasa
Estas drogas, también conocidas como anticolinesterasas,
han sido utilizadas contra la MG desde el comienzo de la década
de 1990, y pueden proporcionar alivio de los síntomas en
minutos. La más comúnmente usada es la piridostigmina
(Mestinon).
Los inhibidores de colinesterasa incrementan los niveles de ACh
no solamente en la unión neuromuscular, sino también
en el sistema nervioso autonómico (que controla
las funciones corporales involuntarias). Algunas veces dichas
drogas causan diarrea, espasmos intestinales y/o exceso de saliva.
Para minimizar estos efectos secundarios, su médico puede
reducir la dosis de inhibidores de colinesterasa o recetar atropina,
la cual bloquea los receptores de ACh en las células nerviosas.
En casos poco comunes, los inhibidores de colinesterasa demuestran
ser suficientes para manejar la MG, pero la mayoría de
personas requieren además la inmunosupresión — un
tratamiento que restringe las acciones del sistema inmunológico.
Fármacos Inmunosupresores
Corticosteroides. Estas drogas (que incluyen prednisona
y prednisolona) reproducen las acciones de las hormonas corticosteroides,
que son producidas por la corteza (capa exterior) de la glándula
adrenal. Tienen amplios efectos antiinmunes y antiinflamatorios,
haciéndolas tratamientos poderosos para la MG.
No actúan tan rápido como los inhibidores de colinesterasa,
pero son más rápidas que otros inmunosupresores,
produciendo mejoría dentro de semanas a meses. También
son relativamente económicos.
Una desventaja de los corticosteroides es que pueden producir
numerosos efectos secundarios — algunos de ellos potencialmente
serios — incluyendo osteoporosis (debilitamiento de los huesos),
alteraciones del estado de ánimo, problemas gastrointestinales,
aumento de peso, presión arterial alta, cataratas y crecimiento
impedido (en los niños). Para muchas personas, estos efectos
secundarios pueden manejarse con otras terapias; por ejemplo,
las drogas llamadas bisfosfonatos pueden usarse para prevenir
la osteoporosis.
Para otros, los corticosteroides son utilizados como una defensa
de primera línea contra la MG; luego son gradualmente disminuidos
y suplementados o reemplazados con inmunosupresores de actuación
más lenta que tienen menos efectos secundarios. La mayor
parte de estos otros fármacos fue desarrollada para prevenir
el rechazo de órganos transplantados, pero desde entonces
han sido adoptados para su uso contra la MG y otras enfermedades
autoinmunes.
Aziatropina (Imuran). En la década de 1970, éste
fue el primer inmunosupresor no esteroide utilizado ampliamente
contra la MG. Actúa más despacio que los corticosteroides,
produciendo mejoría después de tres a cinco meses,
y usualmente tiene pocos efectos secundarios. Ocasionalmente,
sin embargo, puede producir efectos secundarios serios, incluyendo
inflamación del páncreas, toxicidad en el hígado,
supresión de la médula ósea y posiblemente
un riesgo incrementado de cáncer.
Micofenilato mofetil (CellCept). CellCept es un inmunosupresor
relativamente nuevo, pero hasta el momento ha demostrado resultados
prometedores contra la MG en pruebas clínicas. En dos pruebas
pequeñas completadas en 2001, aproximadamente un 65 por
ciento de los pacientes con MG experimentaron un aumento de sus
fuerzas o una necesidad reducida de prednisona después
de tomar CellCept durante varios meses.
Análisis más recientes han demostrado que a algunas
personas les toma más tiempo para responder a la droga,
pero que casi el 75 por ciento eventualmente demuestra mejoría,
con efectos secundarios ocasionales relativamente no serios, como
malestar estomacal, síntomas parecidos a la gripe, salpullido
y temblores.
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Varios tratamientos
con drogas son efectivos para restaurar las fuerzas en
la MG, pero los efectos secundarios deben ser discutidos
cuando están bajo consideración. Esta mujer
obtuvo buenos resultados con ciclofosfamida.
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Ciclosporina (Neoral, Sandimmune). Este es un tratamiento
útil para la MG, de acción relativamente rápida,
pero puede tener efectos secundarios incluyendo incremento de
la presión arterial, funciones anormales del riñón,
vello corporal indeseado y malestar estomacal.
Ciclofosfamida (Cytoxan, Neosar). Esta droga es considerada
efectiva contra la MG, pero debido a que tiene muchos efectos
secundarios potencialmente serios, se reserva a menudo para usarla
solamente cuando otros fármacos no funcionan.
Timectomía
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Muchos pacientes con MG, incluyendo la actriz de televisión Suzanne
Rogers, han logrado la remisión con una timectomía combinada con
medicamentos.. |
Timectomía — la remoción quirúrgica
del timo — se recomienda para el timoma y para la mayoría
de casos de MG generalizada. Se cree que es la única terapia
capaz de producir remisión de MG a largo plazo, sin drogas,
aunque la mayoría de datos con respecto a su utilización
vienen de estudios de casos y no de pruebas clínicas.
Se estima que la timectomía produce remisión de
la MG en un 30 por ciento de la gente. También se sabe
que incrementa la fuerza o reduce la necesidad de medicamentos
en un 50 por ciento adicional. Estas mejoras pueden tomar de varios
meses a varios años después de la cirugía
para presentarse.
La timectomía usualmente tiene los resultados más
favorables en personas de menos de 60 años de edad y en
una etapa temprana de la enfermedad. Debido a que el timo es necesario
para el desarrollo del sistema inmunológico, la mayoría
de médicos prefieren no hacer la cirugía en niños
que no han llegado a la pubertad.
Plasmaféresis e Inmunoglobulina
Intravenosa (IVIG)
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La plasmaféresis fue desarrollada por científicos de la MDA
al final de la década de 1970 para proporcionar alivio de la MG. El proceso
remueve los anticuerpos de la sangre y puede ser necesario hacerlo repetidas
veces.
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En la plasmaféresis, también conocida como intercambio
de plasma, se usa una línea intravenosa para remover
anticuerpos de la sangre. La terapia IVIg es básicamente
una inyección de un anticuerpo no específico (inmunoglobulina)
que podría funcionar al reducir la producción por
parte del sistema inmunológico de sus propios anticuerpos,
de forma parecida a cuando el aire caliente le indica a un termostato
que detenga el bombeo de calor.
Estos tratamientos producen alivio rápido en la MG, pero
de corta duración, y son utilizados mayormente hasta que
otros medicamentos surten efecto, previo a una cirugía
o para crisis miasténicas. Sin embargo, algunas personas
reciben plasmaféresis o IVIg regulares como un suplemento
a drogas inmunosupresoras.
¿COMO ES DIAGNOSTICADA LA MG?
La debilidad y la fatiga son comunes en la población en
general, pero el grado y el patrón de estos síntomas
— particularmente la diplopía, la ptosis y otras señales
de debilidad en los músculos de los ojos — debieran alertar a un neurólogo sobre la posibilidad
de MG.
Es probable que el neurólogo haga muchas preguntas y lleve
a cabo un examen físico para determinar la magnitud
de la debilidad. Para buscar evidencia de debilidad incrementada
después de un esfuerzo, él o ella podrían
pedir al paciente que mire hacia arriba sin parpadear por uno
o dos minutos, que levante los brazos a los lados por el mayor
tiempo posible o que suba escaleras.
Si el examen físico es consistente con MG, el neurólogo
usualmente ordena un examen de sangre diseñado para
detectar anticuerpos al receptor ACh. (Un examen de sangre para
anticuerpos MuSK debiera estar disponible pronto también).
Un resultado positivo confirma un diagnóstico de MG.
Si los exámenes de sangre son negativos, el siguiente
paso usualmente consiste en pruebas electrodiagnósticas,
en las cuales se usan electrodos para medir las señales
eléctricas en los músculos. Electrodos de superficie
(similares a los utilizados en electrocardiogramas) producen pequeños
choques en un nervio en el brazo, la pierna o la cara, mientras
que otros electrodos de superficie registran las respuestas en
el músculo. En la MG, la respuesta de un músculo
a la estimulación nerviosa repetida disminuye rápidamente.
Además de, o en vez de, la electrodiagnosis, el neurólogo
puede tratar de dar una inyección intravenosa de edrofonio
(Tensilon), un inhibidor de colinesterasa de acción
rápida. Un aumento temporal de la fuerza después
de esta "prueba de Tensilon" es congruente tanto con
MG como con CMS.
Si se confirma un diagnóstico de MG, se utilizará
una tomografía computarizada (CT scan), rayos X del pecho
o imagen de resonancia magnética (MRI) para examinar el
timo y buscar evidencia de timoma.
Se pueden usar pruebas adicionales para buscar la presencia de LEMS o CMS.
Los Hechos de la Mistenia Grave
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